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lunes, 2 de septiembre de 2013

A la vuelta del verano, cuida tu flora.

De Mayo a Septiembre la primera causa de consulta de ginecología son las vaginitis. La alteración de la flora vaginal en verano es muy común, casi el 80% de las mujeres acude al ginecólogo por este tipo de problemas. 

Para un correcto diagnóstico hay que consultar a un ginecólogo para que recomiende el tratamiento. El tratamiento más común suele ser reponer la flora con probióticos en forma de tampón o gel.

Os recordamos nuestras entradas en el Blog relacionadas con este problema que aumenta un 50% más en verano. 


La flora vaginal: única y cambiante. ¿Qué compone la flora vaginal? 

Vulvovaginitis. ¿Qué son? Consecuencias, las más frecuentes, tratamientos. 

Candidiasis. ¿Qué es? ¿Cómo afecta?




En Soluciones en Femenino puedes hacer tu consulta ginecológica online con médicos profesionales. ¡Síguenos en Facebook y Twitter!



martes, 13 de noviembre de 2012

La flora vaginal. Única y cambiante.

(c)kaibara87
Según una investigación del Dr. Pawel Gajer (microbiólogo e inmunólogo) de la Escuela de Medicina de Maryland y publicada en la revista Science Translational Medicine, la población de bacterias que residen en la vagina femenina cambia contínuamente en tipo y número de microorganismos.

La microbiota que protege los tejidos vaginales es diferente en cada persona y puede variar enormemente en poco tiempo dependiendo de factores como el momento del ciclo menstrual, las relaciones sexuales o los cuidados e higiene de la zona. Aunque esos cambios en la composición no tienen porqué suponer necesariamente cambios en la función de dichas bacterias que actúan a modo de barrera, previniendo infecciones y enfermedades de transmisión sexual.

De hecho, los autores del estudio explican que: "si algunas mujeres del estudio hubiesen sido evaluadas diariamente por vaginosis bacteriana, sus pruebas habrían dado positivas, pese a que las mujeres fueron consideradas normales y sanas y su vida no se vio afectada por sus cambiantes comunidades microbianas vaginales". 

Entender mejor los factores que intervienen en el desarrollo y mantenimiento de dichas comunidades bacterianas de la vagina ayudará a desarrollar mejores estrategias para promover y mejorar una adecuada salud reproductiva.
 


Pero, ¿qué compone la flora vaginal?
 
Una vagina sana debe estar poblada en su mayoría por una colonia de lactobacilos que proporcionan protección frente a bacterias invasoras generando desinfectantes como el ácido láctico y el peróxido de hidrógeno. Es por esto que una vagina sana desprende un aroma similar al del ácido láctico del yogur y posee un pH de entre 3,8 y 4,5. 


En cuanto la flora vaginal se desequilibra aparece un olor desagradable en la vagina como signo de ese cambio existiendo una vaginitis bacteriana, una infección que produce compuestos como la trimetilamina (la causante de ese olor desagradable). Esos cambios son por la destrucción de esta imprescindible flora por exceso o por falta de higiene. 

La eyaculación masculina en el interior de la vagina también puede desequilibrar la flora vaginal, aunque un sólo coito no suele provocar un aumento en el pH ya que la vagina recupera con bastante facilidad su pH original, pero los riesgos aumentan cuando se mantienen muchas parejas sexuales diferentes ya que las defensas inmunológicas dejan de funcionar tan bien. 


Si tienes alguna duda sobre este tema o otros temas ginecológicos puedes consultarlos a nuestros médicos profesionales en www.solucionesenfemenino.com.

lunes, 3 de octubre de 2011

Vulvovaginitis: el primer motivo de consulta en ginecología entre Mayo y Octubre.

© Colin 30d
Las vulvovaginitis son afecciones de la vulva y de la vagina que se producen cuando se altera el equilibrio de la flora vaginal. Aumentan en verano, época en la que
más se acude a las piscinas, en la que se permanece más tiempo con un bañador húmedo pegado al cuerpo y cuando se suda más y se pierden más secreciones. De
hecho, es la primera causa de consulta en la atención primaria de ginecología en el periodo que abarca de mayo a octubre. Aunque son muy comunes y cerca del
100% de las mujeres van a sufrir al menos un episodio a lo largo de la vida, hay determinadas normas de higiene para intentar prevenirlas y, sobre todo, para evitar su
reaparición. Así lo explica José Luis Neyro, ginecólogo del Hospital Universitario Cruces, de Bilbao.  

¿Qué son las vulvovaginitis?  Las vulvovaginitis son afecciones de muy diverso origen que afectan a la zona de la vulva y la vagina y que se caracterizan todas ellas por síntomas como picor, enrojecimiento local, sensación de quemazón así como, a veces, flujo aumentado  de diferentes tipos (blanquecino, amarillento o marrón verdoso).  Las características del flujo dependen de que, además, haya una infección. 
¿Cuáles predominan más? 
La gran mayoría de las vulvovaginitis empiezan con una disbacteriosis, que es una alteración de la flora vaginal (conocida como microbiota). La vagina consta de un ecosistema que, en condiciones normales, está en perfecto equilibrio. Este equilibrio lo conforma la acidez de los gérmenes que ahí habitan. Cuando, por distintas razones, la flora vaginal se altera también se perturba su equilibrio y se produce una pérdida de acidez. La
disbacteriosis consiste en esta alteración de las condiciones de vida de los gérmenes de la vagina.   
¿Cuáles son las consecuencias de la pérdida de acidez? 
El resultado es que otros gérmenes invasores colonizan la vagina, entre los que figuran las levaduras (hongos). Como primer origen  de las vulvovaginitis también puede haber infecciones de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, este último supuesto es menos
frecuente. La situación más común es que  se registre primero una alteración del ecosistema vaginal y después una colonización por otros gérmenes no habituales.   
¿Cuáles son las vulvovaginitis más frecuentes? ¿Qué microorganismos las causan? 
La más frecuente es la vulvovaginitis candidiásica, causada por una levadura del género "Candida" de la que hay una gran variedad: "Candida albicans", la "Candida tropicalis" o
"Candida glabrata", entre otras. Además,  también hay vulvovaginitis causadas por levaduras como la "Trichomonas vaginalis", que se trasmiten por vía sexual.  
¿Se sabe cuántas mujeres españolas padecen al año una vulvovaginitis?  No hay datos concluyentes, pero me atrevería a decir que, por una u otra razón, a lo largo de la vida cerca del 100% de las mujeres pueden tener al menos un episodio. Es muy común. 
¿Casi como tener un resfriado?  Seguramente. Pero hay que destacar que el  aspecto más importante no es sufrirla una vez, sino evitar que se repita. 
¿Se repiten muy a menudo las vulvovaginitis?  Son abundantes las recidivas. Hay vulvovaginitis provocadas por una alteración crónica del equilibrio de la flora vaginal secundarias a tratamientos antibióticos reiterados (que se consumen  por infecciones respiratorias como sinusitis, etcétera). Lo que ocurre con los antibióticos es que no hacen distinciones y, además de exterminar los microorganismos perjudiciales, también eliminan los que forman el ecosistema vaginal. Por eso, no es raro que tras los antibióticos para una infección de amígdalas, una semana más tarde surja una infección vaginal.  
¿Hay mujeres que conocen esta asociación?  Por desgracia, sí. Hay otras circunstancias que predisponen a otras mujeres a padecer de vulvovaginitis, como sufrir diabetes o un déficit de hormonas por la posmenopausia. En esos momentos, también hay más probabilidad de que se desarrolle una vulvovaginitis. Muchas mujeres posmenopáusicas, a las que  se ha estudiado poco, pueden estar bajo tratamiento para una vulvovaginitis infecciosa, pero que solo se resuelve cuando reciben tratamiento hormonal por la menopausia. 
¿Cómo se tratan las vulvovaginitis?  El aspecto primero y fundamental es hacer un adecuado estudio del problema, analizarlo de forma integral y no centrarse solo en si hay algún germen causal, sino también en si se da una alteración del pH y acidez en la vagina. Con ese primer diagnóstico, se investiga la presencia de otro tipo de  alteraciones hormonales o metabólicas. Después, se  administra un tratamiento sistematizado contra el germen causal, para favorecer el reequilibrio de la flora vaginal. Ese reequilibrio de la flora antiguamente se hacía con productos prebióticos para estimular el crecimiento de los gérmenes que habitan en la vagina.  ¿Y cómo se tratan hoy?  Distintas casas comerciales han patentado diferentes tipos de estos gérmenes que se administran por vía vaginal para reequilibrar la flora, es decir, con ellos se repuebla la cavidad vaginal. Hay gérmenes liofilizados, que son muy cómodos de administrar y que no provocan residuos (antes era muy común que estos productos dejasen restos y manchasen la  ropa  interior).  Y  las  infecciones  se  tratan durante tres o cuatro meses, tras los cuales se reequilibra la microbiota vaginal y favorece que ella misma se defienda de otros gérmenes agresivos. 
¿Cuál es la diferencia exacta entre los prebióticos y los probióticos?  La diferencia es que los prebióticos son un  conjunto de sustancias que alimentan a los gérmenes que componen cualquier flora vaginal, mientras que los probióticos son un conjunto de seres vivos, de microorganismos, que en algún momento benefician a la flora humana (en la flora intestinal o vaginal). Elías Méchnikov, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1908, ya recomendaba a sus pacientes que, para ser longevos, tenían que tomar leche fermentada de cabra. Esta fermentación no es más que una gran cantidad de microorganismos que forman el cuajo (leche fermentada), que confieren acidez al medio y que son la base de la buena salud. Parece ser que ahora se retoman aquellas enseñanzas. 
¿Es cierto que las vulvovaginitis aumentan en verano?  Claro,  porque  el  verano  es  una  época  en que la mujer transpira más, tienen más secreciones, se baña más por el calor, acude a más a piscinas con un agua con un pH muy agresivo, por tener mucho cloro, y permanece más tiempo con el traje de baño húmedo. Todo esto altera la composición del ecosistema vaginal. Además, en las consultas nos encontramos con ciertas condiciones de  algunas mujeres procedentes de Europa (Rumania, Rusia o Bielorrusia) y de Latinoamérica (de Colombia y Ecuador), que tienen el hábito perjudicial de realizarse duchas vaginales (no de la vulva), lo que tiene un efecto de rrastre que elimina la flora vaginal, altera su equilibrio y predispone a las infecciones de este tipo.  ¿Por qué se practican estas duchas?  Por razones culturales. A estas mujeres se les ha enseñado que está mal tener secreciones que manchen la ropa interior. Por ello, se lavan con fruición mediante duchas vaginales, después de tener relaciones sexuales, etcétera. Pero esta intensa higiene vaginal es contraproducente. Hay que lavarse la vulva, la zona de la piel, pero no las mucosas del interior. Sin embargo, es difícil cambiar este hábito si se tiene como una norma de higiene aprendida.  
¿Las vulvovaginitis llegan a aumentar hasta un 50% más en verano?  Sí, hasta el punto de que es el primer motivo de consulta de atención primaria de todos los ginecólogos de España entre los meses de mayo a octubre, sobre todo, en el periodo estival. Atendemos muchas consultas por picor, aumento de flujo, quemazón e, incluso, por dolor en las relaciones sexuales. Vulvovaginitis es un término muy extenso. Luego está la pequeña labor del ginecólogo de ponerle los "apellidos".  Las vulvovaginitis son mucho más frecuentes en verano, pero también constituyen un problema recurrente a lo largo de la vida de algunas mujeres y una afección de la que algunas es casi imposible que se libren a lo largo de toda su vida. 

Para prevenirla y para combatirla, en los casos de cronicidad, José Luis Neyro recomienda las siguientes medidas: 

• No utilizar salva slips, porque al hacer su función, mantener la ropa interior seca, no permiten la transpiración, retienen las secreciones y maceran la vulva. La vagina es un orificio natural que queda abierto de forma permanente y no se debe bloquear. 
• Si se está incómoda por las secreciones, se aconseja cambiar de ropa interior de manera más frecuente y escoger la que sea de algodón transpirable, en lugar de utilizar los salva slips. 
• No recurrir jamás a las duchas vaginales como método de higiene. 
• Tener precaución con algunos productos de higiene íntima, ya que
algunos de ellos alteran la flora vaginal. La mejor medida para lavarse
los genitales es hacerlo "con el sobrante de jabón que cae después de
lavarse el pelo", es decir, sin enjabonarse en exceso. 
• Evitar manipular la vagina con las manos sucias o con instrumentos
sucios; puede altera la flora vaginal. 
• Procurar no automedicarse nunca y menos con antibióticos. 
• Las mujeres con antecedentes de vulvovaginitis de repetición deben alertar a su médico de que después de cada tratamiento antibiótico sufren de este problema. En caso de duda, deben consultar al ginecólogo.  
• Ante vulvovaginitis recidivante se puede reponer la flora con probióticos. Para ello, durante la menstruación, se puede utilizar un nuevo tampón que libera estos probióticos y permite reequilibrar la flora vaginal alterada, que predispone a esta dolencia.  

Fuente: Clara Bassi para Eroski Consumer

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lunes, 11 de julio de 2011

Un problema común

©M.Angel Herrero
EL 80% DE LAS MUJERES ACUDE A SU GINECÓLOGO POR
PROBLEMAS RELACIONADOS CON LAS INFECCIONES
VAGINALES

Las causas de este problema pueden derivarse de un desequilibrio en la
flora vaginal

La llegada de los periodos vacacionales, como la Semana Santa, con
el retorno a las playas y piscinas, puede favorecer su aparición debido,
entre otros factores, a la humedad del bañador

Uno de los problemas más frecuentes con el que se encuentran, tanto
las mujeres que lo sufren como los profesionales sanitarios, es la
repetición de la enfermedad, incluso después de un correcto tratamiento

Las infecciones vaginales son el motivo
más común de las consultas ginecológicas. El 80% de las mujeres acude
a su ginecólogo por problemas relacionados con este tipo de infecciones.
Esta enfermedad se manifiesta con unos síntomas muy característicos como
la alteración del flujo vaginal y/o sensación de quemazón en la vulva y/o la
vagina. En la mayoría de las ocasiones los labios vulvares están enrojecidos e
hipersensibles.

Las causas de este problema pueden derivarse de un desequilibrio en la
flora vaginal, que puede dar lugar a patologías como la vaginosis bacteriana
–el tipo más común de infección vaginal- o la Candidiasis, que es la segunda
causa de vaginitis en mujeres en edad fértil y adolescentes
”, explica la Dra.
Ana Rosa Jurado, médica y sexóloga, miembro del grupo de probióticos de la
Asociación Española para el Estudio de la Menopausia y Secretaria del grupo
de trabajo de Sexología de SEMERGEN. Asimismo, la llegada de los periodos
vacacionales, como la Semana Santa, con el retorno a las playas y piscinas,
puede favorecer el desequilibrio y la aparición de infecciones debido, entre
otros factores, a la humedad del bañador.

Tratamiento y recomendaciones

Uno de los problemas más frecuentes con el que nos encontramos, tanto las
mujeres que lo sufren como los profesionales médicos, a la hora de tratar este
tipo de infecciones, es la repetición de la enfermedad (incluso después de
un adecuado tratamiento), ya que una vez alterada la flora vaginal, es difícil
restaurarla y la repetición de la vaginitis es frecuente
”, comenta la Dra. Jurado.

Lo habitual es tratar la infección mediante óvulos vaginales y cremas que
se aplican en la vulva. Los antifúngicos o bactericidas locales suelen ser
eficaces y fáciles de usar, pero fallan a la hora de restaurar el equilibrio vaginal
perdido. Este problema se suple con los preparados probióticos vaginales, que
contienen lactobacilos, y que suponen un buen complemento terapéutico.

Sin embargo, no todas los preparados son efectivos. Es importante que
contengan las cepas de lactobacilos adecuadas para una mayor eficacia. En el
caso de la vaginitis bacteriana, está demostrado que las cepas del lactobacillus
- L. rhamnosus y L. Gasseri - tienen propiedades en la regeneración y
mantenimiento de una flora vaginal sana.

Además, estas cepas, conjuntamente, son capaces de resistir el metronidazol,
la gentamicina y la clindamicina, y son las adecuadas para evitar la
colonización e infección por cándida albicans. Este aspecto es clave, porque
una tercera parte de las vaginitis son debidas a hongos.

Los lactobacilos son probióticos utilizados para restablecer el equilibrio de
la flora vaginal y cuentan con efectos antialérgicos, inducen la liberación de
citocinas anti-inflamatorias y aumentan la inmunoglobulina, es decir, tienen un
efecto anti-inflamatorio y aumentan las defensas.

Por último, se debe tener en cuenta que, muchas de estas infecciones,
requieren un tratamiento en pareja, ya que también el hombre puede estar
infectado y si éste no realiza el tratamiento, es más probable sufrir recidivas.

Recomendaciones a seguir en la vida diaria:

1. Cambiar la ropa interior todos los días.
2. En caso de usar protectores diarios, elegir los que no contienen
desodorante y cambiarlos varias veces en el día.
3. No utilizar ropa de lycra a diario, sino de algodón.
4. No usar pantalones ajustados a diario, porque estos inflaman la vulva.
5. No realizarse lavados o duchas vaginales, sólo hacerse una limpieza
de los genitales por fuera con agua, o con un jabón neutro o blanco sin
perfume.
6. No aplicar ningún tipo de spray o desodorante íntimo.
7. Realizar la limpieza de la vulva de adelante hacia atrás, para no arrastrar
los microorganismos provenientes del ano hacia la vagina.
8. Los tampones deben utilizarse sólo durante el día y cambiarlos cada
cuatro horas.
9. Tratar de evitar alimentos ricos en azúcar, levaduras y cafeína. Estos
ingredientes promueven el crecimiento desmedido de hongos.
10.
Comer yogur, específicamente los que contengan Lactobacillus
acidophilus.
11.Dormir sin ropa interior para disminuir la humedad en la zona vulvar.
12. No rasurar por completo el pubis, ya que con el rasurado pueden
producirse micro cortes en los labios vaginales o en el periné.

Si necesitas más información, práctica y contrastada, sobre los problemas
ginecológicos más comunes, entra en: www.solucionesenfemenino.com.