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miércoles, 9 de octubre de 2013

Las hierbas medicinales son beneficiosas para los síntomas postmenopáusicos.




Un nuevo estudio ha indicado que las hierbas medicinales y complementarias pueden ayudar a hacer frente a los síntomas climatéricos.

Muchas mujeres recurren a la terapia de reemplazo hormonal para reducir los síntomas como los sofocos, sin embargo, la investigación publicada en Obstetrician and Gynaecologist indica que los tratamientos alternativos, como las opciones de hierbas, también pueden dar resultados positivos.


Se encontró que la soja es particularmente eficaz en la reducción de los sofocos, junto con el trébol rojo y el cohosh negro (actaea racemosa).


Las mujeres que están preocupadas por los posibles riesgos para la salud que plantea la terapia de reemplazo hormonal por lo tanto, podrían considerar este enfoque como una alternativa.

Jason Waugh, editor en jefe de la revista Obstetrician and Gynaecologist, comentó: "Los síntomas posmenopáusicos pueden ser muy molestos y es importante revisar las ventajas y limitaciones de los tratamientos no farmacológicos disponibles, así como los elementos farmacológicos."


Añadió que los cambios en el comportamiento de una persona también pueden ayudar a reducir los síntomas climatéricos, como dejar de fumar, usar ropa en capas y tratar algunas técnicas de relajación.

martes, 24 de septiembre de 2013

Cómo aumentar el deseo sexual.

(c) loop_oh

¿Qué es la libido?

La libido es el deseo sexual de una persona. También existen definiciones más específicas como la del psiquiatra austríaco Sigmund Freud que se refiere a la libido como la energia psíquica de carácter sexual.
Existen muchas razones tanto físicas como psicológicas por las que una persona puede sentir una baja en su deseo sexual. Desde el punto de vista físico, el estrés, los cambios hormonales, ciertos medicamentos y enfermedades como la depresión, pueden acarrear una disminución importante del deseo.

El estrés, un enemigo de la libido

Así lo indica una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Texas, que asegura al estar estresados, tanto hombres como mujeres, liberan altos índices de cortisol, la hormona del estrés y una sustancia inhibidora natural del deseo sexual.

Cómo actúa el cortisol

El cortisol se produce en las glándulas suprarrenales y actúa en el torrente sanguíneo y el metabolismo de la glucosa en sangre. En la mujer el cortisol inhibe la producción de estrógenos y en el hombre de testosterona, que son las hormonas sexuales por excelencia y responsables químicos del deseo.

Psicología del deseo

Son varios los motivos por el que puedes sentir la falta de deseo sexual: las presiones laborales, los problemas económicos, la rutina en la pareja y el paso del tiempo son los más mencionados. Las parejas que logran romper con la rutina son más felices y duraderas, pero esto implica trabajo.

Lubricación

La vagina también requiere de cuidado. Muchas veces sucede que la lubricación vaginal no llega de un modo natural y esta sequedad puede ocasiona molestias en el momento de la penetración o coito. Existen productos que hidratan y mantienen la flexibilidad y elasticidad de la mucosa vaginal cuando por ejemplo se toman anticonceptivos orales. 
Independientemente de las distintas marcas disponibles en el mercado, los lubricantes pueden ser con distintas bases de agua o aceite. Los más recomendados son a base de agua pero se secan más rápidamente y a veces hay que volver a aplicarlos. Los que tienen base aceitosa duran más pero pueden manchar. Es recomendable utilizar geles que hidraten de manera natural la mucosa vaginal. 
Lo ideal es utilizar un un gel no hormonal a base de hialuronato de sodio con un Ph similar al de la vagina, que permita la mejor defensa frente a infecciones o desequilibrios en la flora bacteriana vaginal. Conviene que sea liviano y carezca de olor y sabor, recomiendan los expertos.

Vibradores y juguetes

Ya sea para utilizar a solas en la intimidad del cuarto, o para compartir en pareja y potenciar las relaciones sexuales, los vibradores o consoladores, con nada menos que miles de años de historia, continúan ganando terreno en la sexualidad adulta. 
Está comprobado que el uso responsable y adulto de los vibradores no causa ningún efecto sexual negativo y que se pueden disfrutar en pareja. Una encuesta realizada por la Universidad de San Francisco, mostró que un 10% de las parejas emplean un vibrador con frecuencia en su acto sexual
“Los vibradores pueden disfrutarse de muchas maneras, tanto por mujeres como por hombres”, dice en su libro Sexo, y ahora que hago? la sexóloga puertorriquena Alessandra Rampolla. “ Puedes utilizarlo con fines masturbatorios, con fines orgásmicos y como parte de un masaje erotico”, agrega.

La lencería erótica

La ropa interior es una oportunidad para la mujer para seducir y sentirse atractiva y una forma de mostrarle a tu pareja la intención de estar con él. Busca los modelos y estilos que te hagan sentir bien y se adapten a tu cuerpo para potenciar su belleza natural y al mismo tiempo te sientas cómoda.

El deseo se viste de moda

La moda apunta a resaltar encajes y transparencias. El negro, blanco y rojo son colores que están siempre vigentes, pero también en las nuevas tendencias vienen los colores brillantes como violeta y los animal print. También existe la ropa interior comestible, son diferentes sabores y olores.

Tiempo para compartir

No todo es sexo en la vida de una pareja. Un informe de la Biblioteca Nacional de Medicina sostiene que lo mejor para la pareja es reservar algún momento para la intimidad no sexual, donde se tenga tiempo para hablar o salir solos. Esto, a la larga, revive el deseo sexual y el interés por el otro.

La comunicación y las ganas

Hablar con tu pareja de lo que sucede es un buen comienzo para mejorar el deseo, recomiendan expertos del Departamento de Medicina Sexual de la Universidad de Boston. Para ellas, las caricias y palabras son importantes, para ellos una linda imagen y una actitud sexy, valen mas que mil palabras.



miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sequedad.


Los síntomas incluyen sequedad, irritación, picor, dolor en la micción o penetración, entre otros.

La disminución de los estrógenos es la causa principal y se relaciona en la mayoría de los casos con la postmenopausia.


La atrofia vulvovaginal, AVV, es un proceso común y no fácilmente reconocido y comunicado por las mujeres que lo padecen al médico o ginecólogo. Este proceso está desencadenado más frecuentemente por la disminución de los estrógenos en el tejido vaginal, encontrándose relacionado, en la mayoría de los casos, con el periodo postmenopáusico. Otras situaciones que se acompañan de esta sintomatología de molestia genital son: periodos de embarazo, postparto y lactancia, iatrogénica (anticonceptivos)...

Más info, noticia completa: fuente.

lunes, 3 de octubre de 2011

Vulvovaginitis: el primer motivo de consulta en ginecología entre Mayo y Octubre.

© Colin 30d
Las vulvovaginitis son afecciones de la vulva y de la vagina que se producen cuando se altera el equilibrio de la flora vaginal. Aumentan en verano, época en la que
más se acude a las piscinas, en la que se permanece más tiempo con un bañador húmedo pegado al cuerpo y cuando se suda más y se pierden más secreciones. De
hecho, es la primera causa de consulta en la atención primaria de ginecología en el periodo que abarca de mayo a octubre. Aunque son muy comunes y cerca del
100% de las mujeres van a sufrir al menos un episodio a lo largo de la vida, hay determinadas normas de higiene para intentar prevenirlas y, sobre todo, para evitar su
reaparición. Así lo explica José Luis Neyro, ginecólogo del Hospital Universitario Cruces, de Bilbao.  

¿Qué son las vulvovaginitis?  Las vulvovaginitis son afecciones de muy diverso origen que afectan a la zona de la vulva y la vagina y que se caracterizan todas ellas por síntomas como picor, enrojecimiento local, sensación de quemazón así como, a veces, flujo aumentado  de diferentes tipos (blanquecino, amarillento o marrón verdoso).  Las características del flujo dependen de que, además, haya una infección. 
¿Cuáles predominan más? 
La gran mayoría de las vulvovaginitis empiezan con una disbacteriosis, que es una alteración de la flora vaginal (conocida como microbiota). La vagina consta de un ecosistema que, en condiciones normales, está en perfecto equilibrio. Este equilibrio lo conforma la acidez de los gérmenes que ahí habitan. Cuando, por distintas razones, la flora vaginal se altera también se perturba su equilibrio y se produce una pérdida de acidez. La
disbacteriosis consiste en esta alteración de las condiciones de vida de los gérmenes de la vagina.   
¿Cuáles son las consecuencias de la pérdida de acidez? 
El resultado es que otros gérmenes invasores colonizan la vagina, entre los que figuran las levaduras (hongos). Como primer origen  de las vulvovaginitis también puede haber infecciones de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, este último supuesto es menos
frecuente. La situación más común es que  se registre primero una alteración del ecosistema vaginal y después una colonización por otros gérmenes no habituales.   
¿Cuáles son las vulvovaginitis más frecuentes? ¿Qué microorganismos las causan? 
La más frecuente es la vulvovaginitis candidiásica, causada por una levadura del género "Candida" de la que hay una gran variedad: "Candida albicans", la "Candida tropicalis" o
"Candida glabrata", entre otras. Además,  también hay vulvovaginitis causadas por levaduras como la "Trichomonas vaginalis", que se trasmiten por vía sexual.  
¿Se sabe cuántas mujeres españolas padecen al año una vulvovaginitis?  No hay datos concluyentes, pero me atrevería a decir que, por una u otra razón, a lo largo de la vida cerca del 100% de las mujeres pueden tener al menos un episodio. Es muy común. 
¿Casi como tener un resfriado?  Seguramente. Pero hay que destacar que el  aspecto más importante no es sufrirla una vez, sino evitar que se repita. 
¿Se repiten muy a menudo las vulvovaginitis?  Son abundantes las recidivas. Hay vulvovaginitis provocadas por una alteración crónica del equilibrio de la flora vaginal secundarias a tratamientos antibióticos reiterados (que se consumen  por infecciones respiratorias como sinusitis, etcétera). Lo que ocurre con los antibióticos es que no hacen distinciones y, además de exterminar los microorganismos perjudiciales, también eliminan los que forman el ecosistema vaginal. Por eso, no es raro que tras los antibióticos para una infección de amígdalas, una semana más tarde surja una infección vaginal.  
¿Hay mujeres que conocen esta asociación?  Por desgracia, sí. Hay otras circunstancias que predisponen a otras mujeres a padecer de vulvovaginitis, como sufrir diabetes o un déficit de hormonas por la posmenopausia. En esos momentos, también hay más probabilidad de que se desarrolle una vulvovaginitis. Muchas mujeres posmenopáusicas, a las que  se ha estudiado poco, pueden estar bajo tratamiento para una vulvovaginitis infecciosa, pero que solo se resuelve cuando reciben tratamiento hormonal por la menopausia. 
¿Cómo se tratan las vulvovaginitis?  El aspecto primero y fundamental es hacer un adecuado estudio del problema, analizarlo de forma integral y no centrarse solo en si hay algún germen causal, sino también en si se da una alteración del pH y acidez en la vagina. Con ese primer diagnóstico, se investiga la presencia de otro tipo de  alteraciones hormonales o metabólicas. Después, se  administra un tratamiento sistematizado contra el germen causal, para favorecer el reequilibrio de la flora vaginal. Ese reequilibrio de la flora antiguamente se hacía con productos prebióticos para estimular el crecimiento de los gérmenes que habitan en la vagina.  ¿Y cómo se tratan hoy?  Distintas casas comerciales han patentado diferentes tipos de estos gérmenes que se administran por vía vaginal para reequilibrar la flora, es decir, con ellos se repuebla la cavidad vaginal. Hay gérmenes liofilizados, que son muy cómodos de administrar y que no provocan residuos (antes era muy común que estos productos dejasen restos y manchasen la  ropa  interior).  Y  las  infecciones  se  tratan durante tres o cuatro meses, tras los cuales se reequilibra la microbiota vaginal y favorece que ella misma se defienda de otros gérmenes agresivos. 
¿Cuál es la diferencia exacta entre los prebióticos y los probióticos?  La diferencia es que los prebióticos son un  conjunto de sustancias que alimentan a los gérmenes que componen cualquier flora vaginal, mientras que los probióticos son un conjunto de seres vivos, de microorganismos, que en algún momento benefician a la flora humana (en la flora intestinal o vaginal). Elías Méchnikov, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1908, ya recomendaba a sus pacientes que, para ser longevos, tenían que tomar leche fermentada de cabra. Esta fermentación no es más que una gran cantidad de microorganismos que forman el cuajo (leche fermentada), que confieren acidez al medio y que son la base de la buena salud. Parece ser que ahora se retoman aquellas enseñanzas. 
¿Es cierto que las vulvovaginitis aumentan en verano?  Claro,  porque  el  verano  es  una  época  en que la mujer transpira más, tienen más secreciones, se baña más por el calor, acude a más a piscinas con un agua con un pH muy agresivo, por tener mucho cloro, y permanece más tiempo con el traje de baño húmedo. Todo esto altera la composición del ecosistema vaginal. Además, en las consultas nos encontramos con ciertas condiciones de  algunas mujeres procedentes de Europa (Rumania, Rusia o Bielorrusia) y de Latinoamérica (de Colombia y Ecuador), que tienen el hábito perjudicial de realizarse duchas vaginales (no de la vulva), lo que tiene un efecto de rrastre que elimina la flora vaginal, altera su equilibrio y predispone a las infecciones de este tipo.  ¿Por qué se practican estas duchas?  Por razones culturales. A estas mujeres se les ha enseñado que está mal tener secreciones que manchen la ropa interior. Por ello, se lavan con fruición mediante duchas vaginales, después de tener relaciones sexuales, etcétera. Pero esta intensa higiene vaginal es contraproducente. Hay que lavarse la vulva, la zona de la piel, pero no las mucosas del interior. Sin embargo, es difícil cambiar este hábito si se tiene como una norma de higiene aprendida.  
¿Las vulvovaginitis llegan a aumentar hasta un 50% más en verano?  Sí, hasta el punto de que es el primer motivo de consulta de atención primaria de todos los ginecólogos de España entre los meses de mayo a octubre, sobre todo, en el periodo estival. Atendemos muchas consultas por picor, aumento de flujo, quemazón e, incluso, por dolor en las relaciones sexuales. Vulvovaginitis es un término muy extenso. Luego está la pequeña labor del ginecólogo de ponerle los "apellidos".  Las vulvovaginitis son mucho más frecuentes en verano, pero también constituyen un problema recurrente a lo largo de la vida de algunas mujeres y una afección de la que algunas es casi imposible que se libren a lo largo de toda su vida. 

Para prevenirla y para combatirla, en los casos de cronicidad, José Luis Neyro recomienda las siguientes medidas: 

• No utilizar salva slips, porque al hacer su función, mantener la ropa interior seca, no permiten la transpiración, retienen las secreciones y maceran la vulva. La vagina es un orificio natural que queda abierto de forma permanente y no se debe bloquear. 
• Si se está incómoda por las secreciones, se aconseja cambiar de ropa interior de manera más frecuente y escoger la que sea de algodón transpirable, en lugar de utilizar los salva slips. 
• No recurrir jamás a las duchas vaginales como método de higiene. 
• Tener precaución con algunos productos de higiene íntima, ya que
algunos de ellos alteran la flora vaginal. La mejor medida para lavarse
los genitales es hacerlo "con el sobrante de jabón que cae después de
lavarse el pelo", es decir, sin enjabonarse en exceso. 
• Evitar manipular la vagina con las manos sucias o con instrumentos
sucios; puede altera la flora vaginal. 
• Procurar no automedicarse nunca y menos con antibióticos. 
• Las mujeres con antecedentes de vulvovaginitis de repetición deben alertar a su médico de que después de cada tratamiento antibiótico sufren de este problema. En caso de duda, deben consultar al ginecólogo.  
• Ante vulvovaginitis recidivante se puede reponer la flora con probióticos. Para ello, durante la menstruación, se puede utilizar un nuevo tampón que libera estos probióticos y permite reequilibrar la flora vaginal alterada, que predispone a esta dolencia.  

Fuente: Clara Bassi para Eroski Consumer

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lunes, 6 de junio de 2011

Cuando los estrógenos no son suficientes.

© fox_kiyo

La sequedad vaginal se produce normalmente ante una cantidad insuficiente de estrógenos. Puede ocurrir durante el ciclo menstrual o durante la menopausia. En el embarazo, el post-parto y la lactancia también es probable la aparición de sequedad.


Es un problema común que provoca molestias y afecta a las relaciones sexuales, pero se puede aliviar siguiendo tres simples consejos:

Dieta correcta:
Bebe mucha agua y toma alimentos ricos en agua: éstos mejoran la hidratación de las mucosas. También debes incluir en tu dieta soja, ya que tiene un efecto similar a los estrógenos.

Higiene adecuada:
Es recomendable usar jabones neutros y sin perfumes aunque también se pueden utilizar productos específicos para la zona genital. Evitar la ropa ajustada y utilizar braguitas de algodón también ayudan. Y si utilizas salvaslip frecuentemente, intenta adquirir los que incorporen hidratantes como aloe vera.

Lubricante:
Si lo requieres, elígelo soluble en agua con un pH parecido al de la zona vaginal (pH 6) y que no contenga esencias irritantes. Evita las vaselinas o aceites minerales, ya que algunos de estos productos se adhieren a la mucosa favoreciendo el desarrollo de hongos.

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