viernes, 5 de octubre de 2012

Anorgasmia.

(c) bbaunach
    Hoy hablamos de la disfunción sexual más común en las mujeres: la anorgasmia o disfunción orgásmica. Más común en mujeres que en hombres, sus causas se deben a múltiples factores, lo que la convierte en un trastorno del orgasmo algo complejo.
Las causas orgánicas más comunes son por trastornos médicos del campo neurológico, endocrino o ginecológico:

  • encontrarse en pleno embarazo, climaterio o vejez.
  • enfermedades que alteran la respuesta sexual.
  • medicamentos que alteran la respuesta sexual.
    La menor parte de las veces responde a una sola causa de tipo orgánico. Son las causas psicológicas las que toman mayor importancia en esta disfunción. Entre estas causas las más frecuentes son:
  • condiciones culturales negativas para una práctica sexual libre
  • factores interpersonales.
  • educación negativa hacia el sexo.
  • experiencias sexuales traumáticas.
  • estrés, preocupaciones o desinterés en la pareja.
  • relaciones sexuales monótonas.
    Encontramos dos tipos de disfunción. La anorgasmia primaria la padece quien no ha tenido nunca un orgasmo ni a través de relaciones sexuales ni de la masturbación. La anorgasmia secundaria la sufre quien tras tener orgasmos con normalidad, de repente deja de experimentarlos. En ambos casos puede ser total si por ningún medio puede alcanzar el orgasmo (coito, masturbación...) o situacional si consigue alcanzarlo únicamnte en circunstancias específicas, con personas concretas o con estimulación en lugares concretos.
    El tratamiento de la anorgasmia es específico para cada persona y sus causas, pero suele incluir terapias psicológicas que mejoren las actitudes hacia la sexualidad, el orgasmo y la pareja combinado con ayuda médico-ginecológica. Normalmente se hace la recomendación de efectuar los ejercicios Kegel para fortalecer el suelo pélvico.
En Soluciones en Femenino contamos con un equipo profesional de médicos ginecólogos que atienden tus dudas sobre ginecología en un consultorio online en www.solucionesenfemenino.com.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Claves para tener un cerebro joven.

(c) Robert Agthe

Ayer fue el Día Mundial del Alzheimer, y hoy proponemos seis claves para mantener un cerebro joven extraídas de un libro sobre el envejecimiento cerebral saludable de manos de un neuropsicólogo de la Universidad John Hopkins de EEUU, Álvaro Bilbao. Recopilando todo el conocimiento científico sobre esta materia, las claves se resumen en seis estrategias:

Reserva cognitiva:
Todo lo que hemos hecho en la vida, los años de estudio, los idiomas aprendidos, los viajes, las vivencias, los libros leídos o las aficiones... todo ello constituye un enorme bagaje del que se beneficia nuestro cerebro para protegernos de un envejecimiento prematuro.
Nutrición: Cada vez es más evidente la relación de una buena salud vascular para prevenir la aparición del Alzheimer. Una dieta sana, en la que estén proscritas las grasas, la carne, los azúcares refinados y, en cambio, sea rica en antioxidantes va a facilitar una adecuada neurotransmisión.
Actividad física: "Sabemos que el ejercicio es el mejor factor de protección contra patologías como el Alzheimer, el Parkinson o el Huntington", señala el autor. Un buen estado de forma también ayuda a que las conexiones entre nuestras neuronas estén ágiles.
Socialización: Rodearnos de seres queridos también repercute en una adecuada salud cerebral. Como explica el autor, eso se ve claramente, por ejemplo, en el caso de las comidas en familia: "Sabemos que la dieta mediterránea es aún más beneficiosa para quienes comen en familia, se compran alimentos más sanos, se cocina mejor... y sabe más rico, se podría añadir".
Manejo de las emociones: El estrés es uno de los mayores enemigos de nuestro cerebro, debido a que favorece la oxidación de los tejidos. En cambio, añade el autor, cada vez hay más demostraciones científicas sobre los efectos positivos de la meditación, el optimismo o la felicidad y otras emociones positivas a la hora de retrasar el envejecimiento cerebral.
Estimulación cognitiva: A algunos les sorprenderá encontrarse en último lugar de la lista los juegos de destreza mental y el llamado 'brain training', pero es que como señala el autor, se ha demostrado que estos pasatiempos no son realmente muy eficaces. O dicho de otra manera, nuestro cerebro se beneficia mucho más de una buena sobremesa en familia o de una partida de cartas con los amigos que de una hora en solitario jugando con una maquinita.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Identificado el gen de la felicidad de las mujeres.

(c) Mar Coll del Tarré
Un gen de la "felicidad" que afecta a las mujeres, pero no a los hombres, podría explicar por qué, con frecuencia, las mujeres son más felices que los hombres.
En este estudio, investigadores analizaron datos de 193 mujeres y 152 hombres que fueron evaluados respecto a la felicidad, y que se sometieron a pruebas de ADN como parte de un estudio a largo plazo sobre la salud mental.

El equipo se enfoco en el gen de la "monoamina oxidasa A" (MAOA), que regula una enzima que descompone neurotransmisores cerebrales como la serotonina y la dopamina, sustancias que provocan "bienestar", a las que se dirigen muchos antidepresivos.
Una versión del gen MAOA aumenta los niveles de monoamina, lo que permite que mayores niveles de esos neurotransmisores permanezcan en el cerebro y mejoren el estado de ánimo.

Los investigadores hallaron que las mujeres con la versión de baja expresión del gen MAOA eran mucho más felices que las demás mujeres. En comparación con las mujeres sin copias de la versión de baja expresión, las que tenían una copia puntuaron más alto en la escala de felicidad, y las que tenían dos copias puntuaron incluso más.
Muchos hombres portaban la versión de expresión baja del gen MAOA, pero no eran más felices que los que no la portaban, hallaron los investigadores.
El estudio fue publicado en línea como avance de la edición impresa de la revista Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry.

"Este es el primer gen de la felicidad en las mujeres", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad del Sur de Florida el autor líder, el Dr. Henian Chen, profesor asociado del departamento de epidemiología y bioestadística del Colegio de Salud Pública de la universidad.

"El resultado me sorprendió, porque el MAOA de baja expresión se ha relacionado con algunos resultados negativos como el alcoholismo, la agresividad y la conducta antisocial. Algunos científicos incluso lo han llamado el gen guerrero, pero al menos para las mujeres, nuestro estudio apunta a un lado más brillante de este gen", aseguró Chen.

Las mujeres tienen tasas más elevadas de trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, pero tienden a tener una mayor felicidad vital general que los hombres, según la información de respaldo del comunicado de prensa. 

El motivo de esto no está claro, pero este "nuevo hallazgo nos podría ayudar a explicar la diferencia sexual, y proveer más conocimiento sobre la relación entre genes específicos y la felicidad humana", señaló Chen.

El motivo de la diferencia sexual hallada en este estudio podría deberse en parte a la hormona testosterona, sugirieron los autores del estudio. Los hombres tienen mucha más testosterona que las mujeres, y la hormona podría anular el efecto de felicidad de la versión de expresión baja del MAOA en los hombres, especularon los investigadores en el comunicado de prensa.





Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: University of South Florida, news release, Aug. 28, 2012
HealthDay

martes, 7 de agosto de 2012

¿Qué me pasa doctor Internet?

(c) Gobierno de Aguascalientes

Con toda la información disponible en Internet a un solo clic de ratón, buscar para averiguar la razón de un síntoma que desconocemos puede confundirnos si la fuente que consultamos no es fiable. 
El autodiagnóstico por internet con demasiada frecuencia lleva a conclusiones imprecisas de que se trata de lo peor.
Una investigación sugiere que las personas tienden a sobrestimar su propio riesgo de enfermedades graves, de una forma que no harían si pensaran sobre los síntomas de alguien distinto.
"Esto es particularmente así cuando la enfermedad es rara", señaló Dengfeng Yan, coautor del estudio y estudiante doctoral de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong. "Dados los mismos síntomas, las personas sobrestimarán sus propias probabilidades de contraer enfermedades raras (y con frecuencias graves) en comparación con otras personas".
En una serie de seis experimentos, Yan y el coinvestigador Jaideep Sengupta dieron a casi 250 estudiantes universitarios información sobre enfermedades como la gripe, el VIH, la osteoporosis y el cáncer de mama.
"Los consumidores con frecuencia temen lo peor cuando se trata de su propia salud, al mismo tiempo que mantienen una objetividad calmada respecto a los demás", apuntó Yan. "Si a usted le duele el pecho, piensa que es un ataque cardiaco. Si un amigo tiene los mismos síntomas, probablemente diga que se trata de indigestión".
Pero este tipo de pensamiento puede plantear desventajas, escriben los autores, llevando con frecuencia a "diagnosticarse erróneamente a uno mismo como que tiene una enfermedad grave, provocando tanto una ansiedad innecesaria como unos gastos médicos superfluos". Añaden que "los autodiagnósticos erróneos de este tipo son particularmente probables dada la facilidad de acceso a la información en internet, que con frecuencia lleva a los consumidores a realizar ejercicios de 'correspondencia de síntomas'".
El Dr. Peter Galier, especialista en medicina interna del Centro Médico Santa Mónica-UCLA que revisó los hallazgos, cree que parecen verdad.
"Creo que es la naturaleza humana", apuntó. Las personas son mucho más propensas a preocuparse sobre sí mismas y sus familiares, apuntó, que sobre desconocidos.
Obtener información por internet también puede dificultar el decidir lo que significan los síntomas sin el análisis de un médico. "Cuando las personas pueden obtener mucha información sin filtrar, y no tienen experiencia en el campo, no saben cómo priorizar la información", asegura el Dr. Galier, especialista en medicina interna del Centro Médico Santa Mónica-UCLA.
Eso sucede independientemente de si está investigando ese ruido raro del coche pero no tiene ni idea de mecánica, o si acaba de detectar un bultito en su muslo y carece de experiencia médica, señaló.
Yan señaló que, en lugar de hacer diagnósticos de aficionados por sí mismos, "aconsejamos a la gente a ir a un médico de verdad".
En Soluciones en Femenino tenemos un equipo de profesionales médicos que ofrecen información fiable y contrastada sobre los problemas de la salud de la mujer más comunes. 
Visita www.solucionesenfemenino.com para obtener consulta ginecológica profesional online y resuelve tus dudas. 




Extracto de Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Dengfeng Yan, M.Phil., doctoral student, Hong Kong University of Science and Technology, Hong Kong; Peter Galier, M.D., internal medicine specialist, Santa Monica-UCLA Medical Center, Santa Monica, Calif.; Journal of Consumer Research, online June 18, 2012 and February 2013 print edition
HealthDay

jueves, 5 de julio de 2012

La falta de sueño afecta al sistema inmunitario.

(c) planetchopstick
Según un estudio reciente de los Países Bajos y Reino Unido la privación grave del sueño tiene el mismo efecto sobre el sistema inmunitario que el estrés físico.
Los investigadores hallaron que la pérdida de sueño desencadena la producción de glóbulos blancos, conocidos como granulocitos, sobre todo de noche.
"Los granulocitos reaccionaron de inmediato al estrés físico de la pérdida de sueño y se hicieron eco directamente de la respuesta del cuerpo al estrés", explicó la autora líder del estudio Katrin Ackermann, investigadora del Centro Médico de la Universidad de Erasmo de Rótterdam, en un comunicado de prensa de la American Academy of Sleep Medicine.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores rastrearon el conteo de glóbulos blancos de 15 hombres jóvenes saludables que siguieron un estricto horario de ocho horas de sueño cada día durante una semana, y luego lo compararon con un conteo de glóbulos blancos durante 29 horas de privación de sueño.
Los investigadores hallaron que los glóbulos blancos mostraban una pérdida en el ritmo de noche y día, y también aumentaban durante la privación del sueño.
Estudios anteriores han mostrado que la privación del sueño se relaciona con el desarrollo de enfermedades, entre ellas la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Investigaciones anteriores también han sugerido que la pérdida crónica de sueño es un factor de riesgo de discapacidad del sistema inmunitario.
Los autores del estudio concluyeron que investigaciones futuras deben examinar exactamente cómo la pérdida de sueño contribuye al desarrollo de ciertas enfermedades.
"En un futuro, la investigación revelará que los mecanismos moleculares responsables de esta respuesta inmediata de estrés y elucidarán su rol en el desarrollo de las enfermedades asociadas con la pérdida crónica de sueño", apuntó Ackermann en el comunicado de prensa. "Si se confirma con más datos, esto tendrá implicaciones para la práctica clínica y para las profesiones asociadas con la pérdida de sueño a largo plazo, como el trabajo en turnos rotativos".






Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: American Academy of Sleep Medicine, news release, June 30, 2012
HealthDay

viernes, 29 de junio de 2012

El ejercicio moderado puede reducir el riesgo de cáncer de mama.

(c) mueritz
Un estudio reciente sugiere que las mujeres que hacen ejercicio podrían reducir su riesgo de cáncer de mama en hasta 30 por ciento.
Sin embargo, el aumento de peso podría socavar el beneficio del ejercicio, señalaron los investigadores.

"Nuestro estudio mostró que la actividad física recreativa moderada podría reducir el riesgo de cáncer de mama", afirmó la investigadora líder Lauren McCullough, de la Facultad Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte.
"Algo importante que encontramos fue una reducción en el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que hacían ejercicio tras la menopausia", comentó. "Es algo particularmente alentador, dada la edad tardía de inicio para el cáncer de mama".

El informe aparece en la edición en línea del 25 de junio de la revista Cancer.
Para el estudio, el equipo de McCullough recolectó datos sobre más de 1,500 mujeres con cáncer de mama, y un número similar de mujeres sin la enfermedad. Todas las mujeres habían participado en el Proyecto de estudio sobre el cáncer de mama de Long Island.
Hallaron que las mujeres que hacían ejercicio antes o después de la menopausia tenían un menor riesgo de cáncer de mama.

Las mujeres que hacían de 10 a 19 horas de ejercicio por semana mostraban el mayor beneficio, una reducción en el riesgo de alrededor de 30 por ciento.
El riesgo de cáncer de mama se redujo con cualquier cantidad de ejercicio, halló el estudio. La reducción en el riesgo se observó sobre todo en el cáncer de mama de receptor de estrógeno positivo, el tipo más comúnmente diagnosticado entre las estadounidenses.
Sin embargo, incluso entre las mujeres activas, aumentar una cantidad significativa de peso, sobre todo después de la menopausia, incrementaba el riesgo de cáncer de mama, negando el efecto beneficioso del ejercicio, hallaron los investigadores.
McCullough dijo que se desconocen los motivos de que el ejercicio esté relacionado con un menor riesgo de cáncer de mama.
Pero se sabe que mantener un peso corporal normal se asocia con una reducción en el riesgo de cáncer de mama.
"Se piensa que una reducción de la grasa corporal resulta en una menor exposición a las hormonas, factores de crecimiento y marcadores pro inflamatorios en circulación, que se ha mostrado se relacionan con el riesgo de cáncer de mama", comentó.
"Otros mecanismos incluyen una mejor respuesta inmunitaria, capacidad antioxidante y reparación del ADN", añadió.
Una experta considera que reducir el riesgo de cáncer de mama implica vivir un estilo de vida más sano en general.
"Cada vez hay más evidencia de que una de las cosas que las mujeres pueden hacer para reducir el riesgo de cáncer de mama y otros cánceres es modificar su estilo de vida", enfatizó la Dra. Stephanie Bernik, jefa de cirugía oncológica del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Las mujeres que hacen más ejercicio probablemente lleven un estilo de vida más sano: vigilan la alimentación, no fuman, no beben. "Es difícil decir que se trata solo del ejercicio", comentó Bernik. "Esto concuerda con lo que les decimos a las pacientes, que si llevan un estilo de vida sano, probablemente pueden reducir el riesgo de cáncer".






Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Lauren McCullough, M.S.P.H., University of North Carolina Gillings School of Global Public Health, Chapel Hill, N.C.; Stephanie Bernik, M.D., chief, surgical oncology, Lenox Hill Hospital, New York City; June 25, 2012, Cancer, online
HealthDay

viernes, 22 de junio de 2012

La leche materna aporta esperanzas para la lucha contra el VIH/SIDA

(c)Sanutri, alimentación para tu bebe
La leche materna puede contener ingredientes que podrían frenar la propagación del VIH / SIDA, sugiere un estudio reciente.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte han descubierto que los bebés que son amamantados tienen menos probabilidades de desarrollar la infección que los que no lo son. La institución considera, pues, la leche materna puede contener un elemento que podría conducir al desarrollo de un tratamiento para la afección.

El profesor J. Víctor García, autor principal del estudio, dijo que los hallazgos ofrecen "nuevas pistas para el aislamiento de productos naturales que podrían ser utilizados para combatir el virus". Dijo que el estudio dio a los científicos una "visión significativa" de una "capacidad asombrosa" de la leche materna para destruir el VIH y evitar que se transmita.

El Dr. García añadió que el aprendizaje de cómo se transmite el VIH a los lactantes a pesar de "efectos protectores" de la leche debe permitir a los investigadores "cerrar esta puerta importante para la propagación del SIDA".

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, 34 millones de personas en todo el mundo estaban viviendo con la enfermedad durante el año 2010.