martes, 9 de julio de 2013

La dieta mediterránea está asociada con menores sofocos en la menopausia.


Un estudio de Australia sugiere que las mujeres con una dieta rica en frutas, ciertas verduras, pasta y vino tinto son menos propensas a padecer sofocos y sudoración nocturna durante la menopausia.
Tras estudiar a 6.000 mujeres durante nueve años, los autores observaron que las que consumían gran cantidad de frutillas, piña y melón, y tenían una alimentación más parecida a la dieta mediterránea eran un 20 por ciento menos propensas a mencionar esos síntomas.
En cambio, las mujeres menopáusicas con una dieta rica en azúcar y grasas eran un 23 por ciento más propensas a sentir sofocos y sudoración nocturna.
El estudio no prueba que ciertos alimentos previenen o provocan los sofocos, pero es uno de los primeros que asocian los patrones alimentarios, no sólo ciertos suplementos, con síntomas menopáusicos.

"El estudio está bien diseñado, pero no me emocionaría tanto porque no hallamos una explicación", dijo Teresa Fung, investigadora especializada en nutrición de Simmons College, Boston. "Ignoramos los mecanismos biológicos involucrados", agregó.

El estudio:
El equipo entrevistó a 6.040 mujeres de entre 50 y 55 años sobre qué comían y con qué frecuencia, y si fumaban, bebían alcohol o hacían ejercicio. Todas habían llegado a la menopausia naturalmente.
Al inicio del estudio, el 58 por ciento tenía sofocos, sudoración nocturna o ambos. En los nueve años siguientes, las mujeres que comían frutas y alimentos de la dieta mediterránea (ajo, verduras de hojas, pasta y vino tinto) tenían menos sofocos, tras considerar otros hábitos del estilo de vida.
Pero las verduras en general, la carne y los lácteos no estuvieron asociados con una mayor o menor posibilidad de desarrollar síntomas menopáusicos, según publican Gerrie-Cor Herber-Gast y Gita Mishra, de la Universidad de Queensland, en American Journal of Clinical Nutrition.
La terapia hormonal es un tratamiento efectivo conocido para los sofocos. Pero dado que esos fármacos estuvieron asociados con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, ACV y cáncer mamario en el estudio Women's Health Initiative, los investigadores y las mujeres han estado buscando alternativas más seguras.
Para Herber-Gast y Mishra, las dietas reducidas en grasas y ricas en fibra podrían estabilizar los niveles de estrógeno y aliviar los sofocos y la sudoración nocturna. O que la dieta mediterránea mantenga los niveles de azúcar en sangre dentro del rango óptimo, lo que también podría reducir el riesgo de las mujeres de padecer síntomas molestos.
"Aún no contamos con tantos estudios como para realizar recomendaciones", dijo Fung, que no participó del estudio.
Comentó que dados los cambios, físicos y psicológicos, que ocurren en la menopausia, sería un momento ideal para que las mujeres piensen en mejorar su dieta y su salud general. 



viernes, 28 de junio de 2013

Menos humos, más salud.



Todas sabemos que el verano no sería lo mismo sin una barbacoa en el jardín. Sin embargo, los expertos advierten que la carne quemada y el sabor ahumado del asado a la parrilla podrían poner en riesgo su salud.

La buena noticia es que si planifica con antelación y toma algunas decisiones inteligentes, podrá disfrutar de las barbacoas del verano y reducir su exposición a sustancias químicas que pueden causar cáncer.

Asar a la parrilla a alta temperatura puede transformar las proteínas presentes en las carnes rojas, de cerdo, ave y pescado en aminas heterocíclicas (AHC), sustancias químicas que han sido relacionadas con cánceres de mama, estómago, próstata y colon.

“Lo que pasa es que las altas temperaturas pueden modificar la forma de la estructura de las proteínas en la carne y convertirlas en un agente irritante del organismo que está considerado un carcinógeno químico”, señaló Stacy Kennedy, nutricionista del Instituto del Cáncer Dana-Farber, en un comunicado de prensa.

Otro agente causante de cáncer, los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), están presente en el humo de la barbacoa. Los HAP se forman cuando la carne, al cocinarla a la parrilla, suelta grasa y jugos sobre la fuente de calor.
“Es justo aquí cuando se producen los componentes principales que causan cáncer”, señaló Kennedy. “Así que usted querrá reducir la exposición a ese humo”.
Para aquellos que tienen pensado encender la parrilla este verano, os ofrecemos los siguientes consejos a fin de reducir la exposición a los agentes que causan cáncer.
  • Elige las carnes con prudencia. Evita asar a la parrilla carnes muy grasas, como las costillas y salchichas. A cambio, elige carnes magras que sueltan menos grasa y producen menos humo. Retira siempre la piel y el exceso de grasa. También es buena idea elegir cortes de carne más pequeños, como las brochetas, que requieren un menor tiempo de cocción.
  • Los adobos, que sean suaves. Los marinados y adobos más espesos tienden a chamuscar la carne, lo que aumenta la exposición a los agentes que causan cáncer. Elige marinados a base de vinagre o limón, que crearán una capa protectora sobre la carne.
  • Reduzca el tiempo del asado a la parrilla. Siempre descongele la carne antes de cocinarla. Las carnes y el pescado deben cocinarse parcialmente en el microondas antes del asado a la parrilla. Esto reducirá el tiempo de cocción y el riesgo de exceso de humo.
  • ¡Media vuelta!. Voltear las hamburguesas una vez cada minuto le ayudará a evitar que la carne se queme o chamusque.
  • Ten en cuenta el lugar donde coloca los alimentos. Asegurate de colocar los alimentos al menos a 15 cm de distancia de la fuente de calor. Evitarás que se quemen.
  • Considera la posibilidad de asar también vegetales. Asa a la parrilla tus vegetales favoritos ya que no contienen proteínas que forman los nocivos AHC. “La gente se sorprende, pero se pueden comer vegetales chamuscados con total seguridad”, apunta Kennedy. “Sus proteínas son diferentes y no tienen el mismo efecto que las de la carne”.
A pesar de los riesgos, los aficionados a las barbacoas deben mantener las cosas en perspectiva. “Si prepara alimentos a la parrilla y sigue los consejos de seguridad adecuados, el riesgo de contraer cáncer es muy bajo, aseguró. “Tener sobrepeso o ser obeso, afecciones que han alcanzado niveles de epidemia en EE. UU., son factores de riesgo mucho más importantes para desarrollar cáncer que el consumo de alimentos a la parrilla”.

martes, 18 de junio de 2013

Píldoras anticonceptivas y prevención de cáncer de ovario.

Las usuarias de píldoras anticonceptivas apuntan a ser menos propensas a desarrollar cáncer de ovario, según revela un nuevo estudio realizado en Estados Unidos.
Un equipo reunió información de 24 estudios y halló que esas mujeres tenían un 27% menos riesgo de que les diagnosticaran cáncer de ovario. Y a mayor tiempo de uso, mayor protección.
"Esto refuerza la noción de una relación positiva entre el uso de anticonceptivos orales y la prevención del cáncer de ovario en la población general", dijo la autora principal, doctora Laura Havrilesky, de la Facultad de Medicina de la Duke University, en Durham, Carolina del Norte.
Aun así, la revisión no prueba que el uso de anticonceptivos orales disminuya el riesgo femenino de la enfermedad.
La Sociedad Estadounidense del Cáncer estima que a una de cada 72 mujeres se le diagnosticará cáncer de ovario.
La dolencia suele detectarse en un estadio avanzado y la mayoría de esas mujeres morirá por el cáncer. De modo que los científicos buscan cómo reducir la posibilidad de desarrollar el tumor.

El estudio:
El equipo de Havrilesky combinó información de 24 estudios sobre miles de usuarias de píldoras anticonceptivas durante distintos períodos y distintos rangos etarios, comparadas con un grupo que no utilizaba contraceptivos orales.
El uso de la píldora en general estuvo asociado con una reducción del riesgo de padecer cáncer de ovario. Las mujeres que la habían utilizado durante 10 años o más tenían un 50% menos riesgo de desarrollar el cáncer que las que no usaban anticonceptivos orales, según publica el equipo en la revista Obstetrics & Gynecology.
Si la píldora fuera la responsable de esa reducción del riesgo, 185 mujeres deberían utilizarla durante cinco años para prevenir un caso de cáncer de ovario. Pero dado que cada mujer toma esa decisión con su médico, se desconoce si son sólo los anticonceptivos los que podrían explicar la diferencia observada.
Por esa y otras limitaciones, el equipo recomendó que las mujeres utilicen estos resultados con "gran precaución" al decidir si utilizarán o no la píldora.

Otros estudios en conflicto: 
Otro estudio sugiere que las usuarias de los anticonceptivos orales tienen alto riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino, según recordó Eduardo Franco, jefe de epidemiología del cáncer de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá.
"Es el tipo de información que demanda una conversación franca entre una mujer y su médico", sostuvo Franco, que no participó del estudio y consideró que los nuevos resultados no sorprenden y que muchos médicos están convencidos de que las píldoras anticonceptivas reducen el riesgo de cáncer de ovario.



Desde Soluciones en Femenino te recordamos que antes de tomar cualquier tratamiento anticonceptivo te pongas en contacto con tu médico ginecólogo. Él sabrá recomendarte el mejor tratamiento personalizado.