jueves, 14 de julio de 2011

Las Isoflavonas, presentes en la Soja y en el Trébol Rojo, ayudan a mejorar los síntomas de la menopausia.


©gacha223
Los trastornos emocionales, como depresión, ansiedad y cambios de humor, son problemas que se presentan de manera frecuente en mujeres peri y post-menopáusicas

Los sofocos, una sensación de calor que aparece de forma repentina y transitoria, normalmente de noche, también son habituales

La soja y el trébol rojo son isoflavonas de origen vegetal con actividad estrogénica con claros beneficios para la salud de las mujeres posmenopáusicas

Los trastornos emocionales, como depresión, ansiedad y cambios de humor son problemas que se presentan de manera frecuente en mujeres peri y post-menopáusicas. Más del 70% de ellas acusa llanto fácil, irritabilidad y síntomas de infelicidad durante la peri-menopausia, y más del 60% de las mujeres en su post-menopausia sufren ansiedad, depresión y pérdidas de memoria.

Aunque no está demostrado que exista más riesgo de sufrir una depresión durante este periodo que en el resto de la vida de la mujer, los fuertes cambios hormonales producen alteraciones en el estado de ánimo, caracterizados por fuertes subidas y bajadas.

Por otra parte, los sofocos, una sensación de calor que aparece de forma repentina y transitoria, normalmente de noche, también son habituales. Se estima que alrededor del 80% de las mujeres con menopausia sufre, al menos, un sofoco en este periodo. Esta sensación de calor suele ir seguida de escalofríos y sudoración.

No todas las mujeres padecen con la misma intensidad los síntomas de la menopausia, pero todas los sienten de manera más o menos frecuente. Lo más aconsejable para reducir estos efectos es mantener hábitos de vida saludables e incorporar en la alimentación la soja y el trébol rojo, que ayudan a reducir la intensidad de los sofocos gracias a los fitoestrógenos, un tipo de isoflavona.

©Tim Patterson
Beneficios de la fitoterapia combinada

La utilización de plantas medicinales, conocida como fitoterapia combinada, para prevenir o tratar ciertas patologías, siempre bajo supervisión médica, se ha convertido en una tendencia terapéutica habitual. En este sentido, se han demostrado los beneficios de la soja en el tratamiento de los síntomas de la menopausia, beneficios que se incrementan si se combina con el trébol rojo, puesto que ambos contienen fitoestrógenos.

Estas isoflavonas de origen vegetal son sustancias naturales con actividad estrogénica que proporcionan claros beneficios para la salud de las mujeres posmenopáusicas. Así, tras unos meses de tratamiento, estos compuestos naturales, habitualmente bien tolerados, reducen significativamente los sofocos, sudoraciones, sintomatología psíquica, reducción de los niveles de colesterol total, además de tener un efecto positivo en la citología vaginal.

Por su parte, los efectos positivos de las isoflavonas derivadas de extractos de trébol rojo en el tratamiento de los síntomas asociados a la menopausia han sido demostrados en un estudio científico[1]. En este sentido, los resultados del estudio muestran que los síntomas de la depresión y la ansiedad se redujeron en el 80% después de 90 días de suplementación con 80 miligramos de isoflavonas de trébol rojo.

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[1] M. Lipovac et al. Improvement of postmenopausal depressive and anxiety symptoms alter treatment with isoflavonas derived form red clover extracts. Maturitas 65 (2010) 258-261

lunes, 11 de julio de 2011

Un problema común

©M.Angel Herrero
EL 80% DE LAS MUJERES ACUDE A SU GINECÓLOGO POR
PROBLEMAS RELACIONADOS CON LAS INFECCIONES
VAGINALES

Las causas de este problema pueden derivarse de un desequilibrio en la
flora vaginal

La llegada de los periodos vacacionales, como la Semana Santa, con
el retorno a las playas y piscinas, puede favorecer su aparición debido,
entre otros factores, a la humedad del bañador

Uno de los problemas más frecuentes con el que se encuentran, tanto
las mujeres que lo sufren como los profesionales sanitarios, es la
repetición de la enfermedad, incluso después de un correcto tratamiento

Las infecciones vaginales son el motivo
más común de las consultas ginecológicas. El 80% de las mujeres acude
a su ginecólogo por problemas relacionados con este tipo de infecciones.
Esta enfermedad se manifiesta con unos síntomas muy característicos como
la alteración del flujo vaginal y/o sensación de quemazón en la vulva y/o la
vagina. En la mayoría de las ocasiones los labios vulvares están enrojecidos e
hipersensibles.

Las causas de este problema pueden derivarse de un desequilibrio en la
flora vaginal, que puede dar lugar a patologías como la vaginosis bacteriana
–el tipo más común de infección vaginal- o la Candidiasis, que es la segunda
causa de vaginitis en mujeres en edad fértil y adolescentes
”, explica la Dra.
Ana Rosa Jurado, médica y sexóloga, miembro del grupo de probióticos de la
Asociación Española para el Estudio de la Menopausia y Secretaria del grupo
de trabajo de Sexología de SEMERGEN. Asimismo, la llegada de los periodos
vacacionales, como la Semana Santa, con el retorno a las playas y piscinas,
puede favorecer el desequilibrio y la aparición de infecciones debido, entre
otros factores, a la humedad del bañador.

Tratamiento y recomendaciones

Uno de los problemas más frecuentes con el que nos encontramos, tanto las
mujeres que lo sufren como los profesionales médicos, a la hora de tratar este
tipo de infecciones, es la repetición de la enfermedad (incluso después de
un adecuado tratamiento), ya que una vez alterada la flora vaginal, es difícil
restaurarla y la repetición de la vaginitis es frecuente
”, comenta la Dra. Jurado.

Lo habitual es tratar la infección mediante óvulos vaginales y cremas que
se aplican en la vulva. Los antifúngicos o bactericidas locales suelen ser
eficaces y fáciles de usar, pero fallan a la hora de restaurar el equilibrio vaginal
perdido. Este problema se suple con los preparados probióticos vaginales, que
contienen lactobacilos, y que suponen un buen complemento terapéutico.

Sin embargo, no todas los preparados son efectivos. Es importante que
contengan las cepas de lactobacilos adecuadas para una mayor eficacia. En el
caso de la vaginitis bacteriana, está demostrado que las cepas del lactobacillus
- L. rhamnosus y L. Gasseri - tienen propiedades en la regeneración y
mantenimiento de una flora vaginal sana.

Además, estas cepas, conjuntamente, son capaces de resistir el metronidazol,
la gentamicina y la clindamicina, y son las adecuadas para evitar la
colonización e infección por cándida albicans. Este aspecto es clave, porque
una tercera parte de las vaginitis son debidas a hongos.

Los lactobacilos son probióticos utilizados para restablecer el equilibrio de
la flora vaginal y cuentan con efectos antialérgicos, inducen la liberación de
citocinas anti-inflamatorias y aumentan la inmunoglobulina, es decir, tienen un
efecto anti-inflamatorio y aumentan las defensas.

Por último, se debe tener en cuenta que, muchas de estas infecciones,
requieren un tratamiento en pareja, ya que también el hombre puede estar
infectado y si éste no realiza el tratamiento, es más probable sufrir recidivas.

Recomendaciones a seguir en la vida diaria:

1. Cambiar la ropa interior todos los días.
2. En caso de usar protectores diarios, elegir los que no contienen
desodorante y cambiarlos varias veces en el día.
3. No utilizar ropa de lycra a diario, sino de algodón.
4. No usar pantalones ajustados a diario, porque estos inflaman la vulva.
5. No realizarse lavados o duchas vaginales, sólo hacerse una limpieza
de los genitales por fuera con agua, o con un jabón neutro o blanco sin
perfume.
6. No aplicar ningún tipo de spray o desodorante íntimo.
7. Realizar la limpieza de la vulva de adelante hacia atrás, para no arrastrar
los microorganismos provenientes del ano hacia la vagina.
8. Los tampones deben utilizarse sólo durante el día y cambiarlos cada
cuatro horas.
9. Tratar de evitar alimentos ricos en azúcar, levaduras y cafeína. Estos
ingredientes promueven el crecimiento desmedido de hongos.
10.
Comer yogur, específicamente los que contengan Lactobacillus
acidophilus.
11.Dormir sin ropa interior para disminuir la humedad en la zona vulvar.
12. No rasurar por completo el pubis, ya que con el rasurado pueden
producirse micro cortes en los labios vaginales o en el periné.

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